Telepatía Digital Sintética

teleTelepatía Sintética es un concepto en desarrollo. La idea principal es aprovechar la telepatía aproximada a la ciencia, mediante el análisis de la actividad muscular relacionada con el cerebro a la hora de tener un pensamiento. Existen varios proyectos que están enfocados en desarrollar técnicas prácticas para poder aprovechar este concepto. La telepatía sintética, a pesar de ser una tecnología que aún no se ha podido desarrollar completamente, es un tema de gran interés desde hace varios años.

En 1967 Edmond Dewan publicó un artículo en la revista Nature, en la cual describía un método de comunicación lingüística a través de ondas cerebrales usando EEG (electroencefalografía). Probó modular las ondas alpha del cerebro: encenderlas y apagarlas a voluntad. Estos pulsos reflejan actividad neuronal no sólo acerca de la apertura de los ojos, sino también del estado de atención de una persona. La actividad mental y el grado de atención modifican estas ondas, que están presentes en un estado de relajación. Dewan fue capaz de enviar letras del alfabeto de código Morse activando y desactivando las ondas alpha voluntariamente.

En 1975 el investigador A. W. Guy estableció que: a frecuencias en las que el efecto auditivo puede detectarse fácilmente, las microondas penetran en lugares profundos de la cabeza causando una rápida expansión térmica que produce tensiones en el tejido cerebral. Una onda acústica tensa puede pasar del cráneo a la cóclea y ahí funcionar de la misma manera que la escucha convencional.3 De esta manera, al lograr que los pensamientos se conviertan en estas microondas, se lograría crear la telepatía sintética.

En 1988, Farwell y Donchin describieron en Electroencephalography and Clinical Neurophysiology un nuevo método de transmitir mensajes. Su método se basó en la respuesta de la onda P300 también medida usando EEG. Mostraron a un sujeto de estudio una pantalla con las letras del abecedario una por una, para después mostrar la letra en que el sujeto pensaba. El potencial de la onda P300 se activa cuando se piensa en una letra y está coincide con lo que se desea comunicar.

Gerwin Schalk es un científico australiano especializado en el campo de la biomedicina y la interfaz cerebro computadora(mapeo de la actividad cerebral mediante el uso de un ordenador). Trabajando actualmente en el centro de salud Wadsworth. En 2006 Gerwin Schalk ofreció una conferencia que causó revuelo entre la comunidad neurocientífica. En la conferencia Schalk propuso un enfoque distinto al utilizado tradicionalmente para concebir el cerebro. Anteriormente se pensaba que para poder tener una lectura de la actividad cerebral era necesario hacer perforaciones en la corteza craneal y colocar electrodos en la materia gris, sin embargo, Schalk propuso una teoría diferente consistiendo en el análisis de la actividad muscular del cerebro.

Elmar Schmeisser, coronel retirado del ejército de los Estados Unidos, científico e incorporado a la Oficina de Investigación del Ejército en 2002, estaba interesado en los temas relativos al control mental. En 2006 al asistir a la conferencia de Schalk, encontró una nueva propuesta interesante para el desarrollo de un proyecto. El siguiente año, Schmeisser presentó el proyecto a la Oficina de Investigación para que se realizara una investigación sobre telepatía sintética para ser aprovechada en la rama militar mediante la creación de un casco que permitiera interpretar los pensamientos de los soldados y transmitirlos mediante un radio a otros soldados para la transmisión de información en cuestión de segundos.

La propuesta no fue aceptada por falta de datos que probaran que la tecnología era posible. Schalk y Schmeisser experimentaron mediante el análisis de la actividad cerebral al decir ciertas palabras contrastándolo con simplemente pensarlas, encontrando las regiones de actividad principales. El siguiente año se volvió a presentar la información recabada a la junta. Esta vez, el ejército decidió apoyar el proyecto. Schmeisser organizó dos equipos. El primero, liderado por Schalk, perseguía un avance con el método invasivo ECoG. El segundo grupo fue dirigido por Mike D’Zmura, un científico cognitivista de la Universidad de California planeando usar EEG para su investigación. Actualmente la investigación está en pleno desarrollo.

En 2008, la empresa EmotivSystems presentó un dispositivo, el primero con la tecnología de telepatía sintética, que lograba controlar un dispositivo con el pensamiento, con aplicaciones en videojuegos.

La empresa Neural Signals Inc. ha podido extraer palabras completas del pensamiento de pacientes paralizados y con perdida del habla.
En varias universidades ha habido investigación de esta índole:

En el centro médico de la universidad de Duke se han implantado quirurgicamente electrodos en el cerebro de primates. Estos primates fueron posteriormente entrenados para mover brazos robóticos con el pensamiento. En colaboración con el MIT(Instituto Tecnológico de Massachussets) los brazos han sido colocados en esta institución logrando así un control mental a cientos de kilómetros de distancia.

En la universidad de Brown científicos trabajan en un implante que permita a los seres humanos parapléjicos controlar prótesis mentalmente.

La recepción entre los científicos y la gente enterada de este tipo de proyectos es distinta; si bien la gran mayoría está de acuerdo que este avance puede representar un paso impresionante en la era de la tecnología, también se cuestiona sobre los alcances de este proyecto con fines perversos. Distintos científicos se cuestionan sobre la capacidad de otra persona de estar inmersa en tus pensamientos e incluso se habla de un futuro control mental; sin embargo, toda esta polémica está relacionada directamente con el progreso de la experimentación.

Hace años que ya existen los dispositivos capaces de interpretar las ondas que produce el pensamiento humano. Se trata de los interfaces cerebro-máquina, que interpretan las ondas cerebrales y las convierten en instrucciones para los ordenadores. La novedad es que, en estos últimos meses, esta tecnología está dando el salto de los laboratorios al público general, a través de aplicaciones como videojuegos o prótesis médicas. La investigación de vanguardia, sin embargo, está apostando por dispositivos de comunicación que permiten la llamada “telepatía sintética”.

Una forma de visualizar cómo funciona nuestro cerebro, es compararlo con una emisora de radio. Al igual que ésta, el cerebro emite y recibe señales electromagnéticas. Lo hace con una potencia del orden de unos pocos microvoltios y con unas frecuencias entre los cero y los treinta hertzios. Es decir, un tipo de ondas similares a las de la radio, pero con una potencia y frecuencia menores.

Desde la década de los 60, científicos e ingenieros trabajan en el desarrollo de dispositivos que puedan traducir las ondas cerebrales, en órdenes concretas que pueda ejecutar un ordenador. Sería similar a lo que hacen la televisión o la radio con las ondas que reciben: traducirlas en forma de imágenes y sonido.
Estos dispositivos en definitiva, traducen ondas cerebrales, es decir, decodifican pensamientos. Y es ahora, tras años de investigación y desarrollo, cuando esta nueva tecnología empieza a ser viable tanto tecnológica como comercialmente.

En febrero de 2008, la empresa Emotiv Systems presentó el primer dispositivo del mercado que permitía el control de un ordenador por el pensamiento, para poder utilizarse en videojuegos. Se trata de un casco -no muy diferente a los auriculares que usamos para escuchar música- que registra las ondas mentales y las traduce en acciones concretas para el ordenador. Por ejemplo, cada vez que queremos mover una figura de nuestra pantalla, según sea a la derecha, izquierda, arriba o abajo, se activará un área de nuestro cerebro diferente y se emitirá una onda electromagnética específica para cada opción. Esa onda es la que identifica el casco, que traduce al ordenador para que mueva la figura en cuestión. Y todo, sin la necesidad de usar más que nuestro propio pensamiento. Aún así, quienes han jugado ya con este novedoso dispositivo -que se llama Epoc y se vende en Internet por 200 euros-, dicen que en un principio su uso no resulta sencillo y que requiere una gran concentración.

Desde la década de los 60, científicos e ingenieros trabajan en el desarrollo de dispositivos que puedan traducir las ondas cerebrales, en órdenes concretas que pueda ejecutar un ordenador.

Otra de las aplicaciones más prometedoras de esta tecnología es la del movimiento de prótesis sólo con la mente por personas con discapacidad. Ya se están probando con éxito dispositivos que permiten realizar llamadas telefónicas o mover prótesis sin necesidad de utilizar ni un solo músculo. Es el caso del interfaz cerebro-máquina que ha desarrollado el investigador de la Universidad Británica de Portsmouth, Paul Gnanayutham. Su máquina además combina los sensores de las ondas cerebrales con otros que captan los impulsos eléctricos de los músculos y los movimientos de los ojos, para así hacer más completa la comunicación del paciente. Este terreno es muy prometedor, y en él trabajan decenas de equipos de investigación, varios de ellos en España.

La aplicación más revolucionaria de los interfaces cerebro-máquina es sin embargo la que está llevando a cabo el ejército de los Estados Unidos. Se trata de la telepatía sintética o artificial, cuyas investigaciones se están desarrollando en la Universidad de California (UCI), en Irvine. En este caso, la interfaz entre el cerebro y el ordenador permite que las personas se comuniquen sólo con el pensamiento. Según el investigador Michael D’Zmura, presidente del Departamento de Ciencias Cognitivas de la UCI, todavía queda mucho camino por recorrer hasta que este nuevo dispositivo se pueda comercializar, pero una vez se logre, sus aplicaciones superarán con mucho el terreno militar. En un principio, la comunicación se basaría en un pequeño grupo de palabras, pero con el tiempo el avance de esta tecnología permitiría un alto grado de comunicación, dice el responsable de este proyecto. Este sistema podría llegar a convertirse en “una nueva forma de comunicación”.

La investigación sobre el cerebro y la mente ha dado en estos últimos años un impulso sin precedentes. Y son muchos los que creen que al igual que el siglo XX nos trajo la revolución de la Física y de la Biología, el XXI traerá el de la mente.

Pero con cada nuevo descubrimiento, con cada nueva investigación, surgen también nuevas preguntas: si lo que hacen los interfaces es en realidad traducir y amplificar nuestras ondas mentales, ¿podría nuestra mente, con un entrenamiento adecuado y sin la necesidad de máquinas, amplificar un pensamiento hasta límites ahora impensables? ¿Qué poder podría llegar a tener ese pensamiento? O, si cada uno de nuestros pensamientos genera señales electromagnéticas, por muy baja potencia que tengan, ¿cómo afectan a nuestro entorno y a otras personas? O también ¿podría nuestra mente llegar a captar y traducir las señales que emiten otras mentes sin necesitad de interfaces? Si fuera así, en vez del pequeño grupo de palabras que transmitiría la telepatía sintética, ¿qué podríamos comunicar con esa telepatía directa?

Lo que el ejercito de los EEUU está desarrollando una nueva forma de comunicación, que permitiría enviar emails o mensajes de voz sin teclear una palabra ni pronunciar un sonido simplemente pensándolos. Esta nueva tecnología en desarrollo, basada en la lectura de la actividad eléctrica del cerebro, utilizando para ello un lector electromagnético.

El objetivo de está tecnología tendría dos fases bien diferenciadas, la primera sería la de poder leer esa “vocecilla” interiory la segunda y no menos espectacular poder enviar el mensaje sólo con el poder de la mente a un aparato lector que sería utilizado para lleer el mensaje.

Sin duda lo interesante de esta potencial tecnología, no es sólo su aplicación militar, sino el gran potencial que tiene en aplicaciones comerciales… desde la industria de los videojuegos (podría dejar más desfasado el mando de la Wii) pero sin duda también podría tener aplicaciones más profundas por ejemplo para las personas ciegas.

En el mercado parece que ya existe algún artilugio de Telepatía Sintética, así por ejemplo la compañía donde la empresa Emotiv Systems presentó un “casco” denominado Epoc y que aplicado a la industria de los videojuegos permite que por ejemplo un avatar exprese las mismos movimientos faciales que la persona que lleva puesto el casco. El problema es que una cosa es transmisir expresiones faciales o órdenes cortas (corre, salta etc..) y la otra transmitir mensajes algo más complejos al estilo de : “Te recomiendo comprar acciones de Unión Fenosa”.

Lo que queda claro es que seguramente deberemos esperar a que el sistema se desarrolle algo más hasta que podamos verlo con aplicaciones realmente prácticas.

El ejército estadounidense ha destinado cuatro millones de dólares al desarrollo de un sistema de interconexión entre el cerebro y el ordenador, que permita que las personas se comuniquen sólo con el pensamiento. Este sistema de “telepatía sintética” estará basado en la combinación de la técnica de la electroencefalografía (para registrar la actividad cerebral vinculada a un determinado “mensaje”) y de un receptor informático, capaz de traducir la actividad cerebral registrada a lenguaje corriente. Aunque aún queda mucho trabajo por delante hasta que pueda comercializarse este desarrollo, sus aplicaciones superarán sin duda el terreno de lo militar. Los expertos señalan que el sistema podría llegar a convertirse en una “nueva forma de comunicación”.

El pasado verano, la Universidad de California (UCI), en Irvine, publicaba un comunicado, en el que se informaba de la concesión a científicos de dicha universidad de una donación de cuatro millones de dólares para el desarrollo de la llamada “telepatía sintética”.

La investigación que se realizará gracias a esta concesión pretende culminar en un sistema de comunicación que beneficiará a los soldados en el campo de batalla, a enfermos de parálisis o a personas que hayan sufrido un infarto cerebral, señaló el investigador Michael D’Zmura, presidente del departamento de ciencias cognitivas de la UCI.

El objetivo es fabricar un sistema de interconexión entre el cerebro y el ordenador, que aplicará una tecnología no invasiva de registro de imágenes del cerebro denominada electroencefalografía (EEG), que consiste en una exploración neurofisiológica basada en el registro de la actividad bioeléctrica cerebral.

Comunicación mental

Si todo sale bien, este sistema permitirá que las personas se comuniquen entre ellas usando sólo los pensamientos, sin articular palabra. Así, por ejemplo, si un soldado “piensa” en un mensaje dado, éste será automáticamente transmitido a un sistema de reconocimiento del lenguaje albergado en un ordenador.

Dicho sistema decodificará a su vez las señales registradas por la electroencefalografía de la materia gris del soldado, permitiendo así que el mensaje sea conocido por otros. Los pensamientos decodificados, por tanto, no serían más que ondas cerebrales traducidas.

Según D’Zmura, para hacerlo funcionar, las personas que quieran usarlo tendrán que entrenarse hasta aprender a enviar y recibir mensajes. Los pasos que deberá seguir el usuario para comunicarse telepáticamente serán los siguientes.

En primer lugar, tendrá que componer un mensaje utilizando, según declaraciones de D’Zmura aparecidas en un artículo reciente de la msnbc.com, “esa pequeña voz de tu cabeza”. En segundo lugar, el usuario deberá enviar el mensaje a un receptor utilizando sólo el poder de su pensamiento. Una vez llegado, este mensaje podrá ser leído en forma de texto o como mensaje de voz.

Nueva forma de comunicación

Inicialmente, las comunicaciones estarán basadas en un conjunto limitado de palabras o frases reconocibles para el sistema, pero con el desarrollo de la tecnología ésta podrá decodificar un lenguaje cada vez más complejo.

D’Zmura señala en la msnbc.com que “esta tecnología podría llegar a convertirse en una nueva forma de comunicación”.

Para lograr este objetivo, el investigador asegura que queda mucho trabajo por delante, y que aún falta mucho tiempo. Sin embargo, vaticina que los resultados se aplicarán no sólo al terreno militar, sino también a diversos sectores comerciales.

Por ejemplo, a dispositivos de videojuegos basados en electroencefalografía. O se destinarán al uso de pacientes que sufren determinadas enfermedades, como la enfermedad de Lou Gehrig, que provoca que, aún teniendo el cerebro intacto, se pierda el control de éste sobre los músculos del cuerpo. La telepatía sintética ayudaría a estas personas a comunicarse.

Pero aún queda una gran labor por hacer, y algunos escollos que superar. Uno de ellos es el de comprender bien qué palabras y frases “activan” qué áreas del cerebro. Para crear un mapa detallado de éste en acción los científicos usarán las técnicas de exploración magnética funcional (fMRI) y de magnetoencefalografía (MEG).

El mapa generado ayudará al ordenador a adivinar qué palabra quiere decir una persona cuando una parte concreta de su cerebro se activa.

Antecedentes

La idea de la comunicación mediante el pensamiento no es nueva. Ya en la década de los años 60, un investigador se colocó un electroencefalograma en la cabeza y, entrenando, consiguió detener y reiniciar sus ondas cerebrales alpha para componer mensajes en código Morse. Las ondas alpha son oscilaciones electromagnéticas surgidas de la actividad eléctrica de las células cerebrales de la zona del tálamo.

Por otro lado, en el mercado de los videojuegos ya existe un dispositivo que registra las ondas cerebrales y las relaciona con órdenes de acciones concretas dentro de la pantalla. Creado por la compañía Emotiv Systems, permite el control de un ordenador sólo con el pensamiento.

Otra compañía, Neurosky trabaja asimismo en el desarrollo de un sistema de sensores y procesador de señales biológicas con el que pretende traducir éstas a comandos lógicos y útiles.

Asimismo, según la msnbc, ya existen cascos comerciales de electroencefalografía que permiten manipular objetos virtuales sólo con el pensamiento pero, eso sí, con órdenes más simples – del tipo “mover la piedra”-, que las que espera desarrollar D’Zmura.

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“Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano”.
Isaac Newton (1642-1727) Matemático y físico británico.

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