Impacto de Asteroide

ASTEROIDE¿Chocará Aphopis con la Tierra en el 2036?

La NASA ha estimado que un impacto del asteroide Apophis (2004 MN4), que tiene una ocasión de golpear la Tierra en 2036, lanzaría más de 100.000 veces la energía que lanzó la explosión nuclear sobre Hiroshima.Habría millares de kilómetros cuadrados que serían afectados directamente por la explosion, pero el conjunto de la Tierra se vería afectada por los efectos del polvo lanzado a la atmósfera.Y, los científicos insisten, hay poco tiempo para decidir que hacer. En una reunión reciente de expertos en los objetos cercanos a la Tierra (NEOs) en Londres, los científicos dijeron que podría llevar décadas el diseño, prueba y la construcción de la tecnología requerida para desviar el asteroide…Monica Grady, experta en meteoritos en la Open University, dijo: “Es una cuestión de cuando sucederá, no si sucederá, que un NEOs choque con la Tierra’. Muchos de los objetos más pequeños se rompen cuando alcanzan la atmósfera de la Tierra y no tienen ningún impacto. Sin embargo, un NEO de 1km de tamaño chocará con nuestro planeta cada pocos cientos de miles de años. Un asteroide de 6km, que podría causar la extinción total -similar a la de los dinosaurios-, nos chocará cada varios cien millones de años”.

En este caso Apophis tiene 390 metros de largo, un tamaño considerable.
Apophis había sido seguido intermitentemente desde que su descubrimiento en junio del 2004 pero, en diciembre del 2005, comenzó a causar preocupación. Proyectando la órbita del asteroide en el futuro, los astrónomos habían calculado que las probabilidades de que golpeaba la Tierra en 2029 eran alarmantes. Mientras que se hicieron más observaciones, las probabilidades fueron disminuyendo. Tener más de 20 años de prevencion del impacto potencial puede parecer un montón de tiempo. Sin embargo no hay planes concretos para la protección de nuestro planeta.

En el pico de preocupación, el asteroide Apophis fue colocado en 4 de 10 en la escala de Torino – una medida de la amenaza planteada por un NEO, donde si la colisión es cierta 10 representaría una catástrofe global. Éste valor era el más alto de un asteroide en historia registrada y tenía una ocasión en 37 de golpear la Tierra.

La amenaza de una colisión en 2029 fue eliminada eventualmente en el final del año pasado. Alan Fitzsimmons, astrónomo de la universidad Belfast, dijo: “Cuando pase cerca de nosotros el 13 de abril de 2029, la Tierra lo desviará y cambiará su órbita. Ese desvio estiró la posibilidad de choque para el año 2036.

No hay escasez de ideas en cómo desviar los asteroides. El equipo avanzado de los conceptos en la Agencia Espacial Europea ha conducido el esfuerzo en diseñar una gama de satélites y cohetes para evitarlo.

No se ha dejado ninguna tecnología sin considerar para proteger nuestro planeta, incluso las ideas potencialmente peligrosas tales como nave espacial de propulsión nuclear. “La ventaja de la propulsión nuclear que brinda mucha energía,” dijo a profesor Fitzsimmons. “La cosa negativa es que… no la hemos fabricado todavía”.

Todavia la orbita no está lo suficientemente precisamente deteterminada como para saber si chocará o no. La amenaza del 2029, ya no existe, debido a que observaciones por radar extremadamente precisas del asteroide a  fines de enero de 2005, permitieron concluir que en ese año pasará a 5,6 radios terrestres (unos 36.500 kilometros, por debajo de la distancia de los satelites de comunicacion geosincronicos).

La NASA sabe que una decisión final sobre qué hacer con Apophis tendrá que ser hecha pronto, ya que si se tarda mucho ya no habrá que hacer. Si esperamos hasta el 2029, ya será demasiado tarde.

¿Cómo seria el crater si chocara? Es dificil contestarlo, pero asumiendo parametros razonables, podria alcanzar los 2 kilometros de diametro y 400 metros de profundidad. Si cae en un océano (lo más probable) generaría un Tsunami Jamas visto en la historia.

De todas maneras es neceario esperar para tener mejores mediciones y poder predecir si chocará con la Tierra en 2026.

PREDICEN QUE NO CHOCARÁ
 Científicos de la NASA han descartado toda posibilidad de que el asteroide Apophis impacte contra la Tierra en 2036. Para llegar a esta conclusión, los científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro en Pasadena (California, EE.UU.) ha analizado la información actualizada obtenida por la NASA con telescopios en 2011 y 2012, pero también los datos nuevos conseguidos el pasado 9 de enero cuando Apophis se acercó a unos 14 millones de kilómetros de la Tierra.
“Las probabilidades de impacto tal y como están ahora son menos de uno entre un millón, lo que hace sentirnos cómodos diciendo que efectivamente puede descartarse un impacto con la Tierra en 2036. Nuestro interés en asteroide Apophis será esencialmente científico”, ha asegurado el director del programa de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA, Don Yeomans.
Nuestro interés en asteroide Apophis será esencialmente científico
“Con los nuevos datos proporcionados por los observatorios ópticos de Magdalena Ridge (Nuevo México) y Pan-STARRS (Hawaii), junto con datos muy recientes proporcionados por el radar Goldstone Solar System, hemos determinado con eficacia la posibilidad real de un impacto con la Tierra de Apophis en 2036”, asegura Yeomans en la web de la NASA.
El telescopio espacial Herschel de la Agencia Espacial Europea (ESA) fue el que captó a Apophis hace unos días y concluyó que se había subestimado tanto por su tamaño y su masa: su tamaño es de 325 metros, un 20% más de lo que se pensaba.
Pasará más cerca que nunca en 2029
Descubierto en 2004, el asteroide congregó inmediatamente la atención de los científicos espaciales y los medios de comunicación cuando los cálculos iniciales de su órbita indicaban una posibilidad del 2,7% de un impacto con la Tierra en 2029.
Los datos descubiertos durante el registro de imágenes astronómicas antiguas con nuevas técnicas proporcionaron la información adicional necesaria para descartar la hipótesis de impacto en 2029, pero se mantenía una posibilidad remota de que el suceso aconteciese en 2036, algo que ahora también se ha descartado por completo.

El 13 de abril de 2029, el asteroide Apophis pasará a los libros de récords porque será el momento en el que un asteroide de su tamaño se acerque más: cruzará a solo 31.300 kilometros por encima de la superficie terrestre.

ES ALTAMENTE PROBABLE EL IMPACTO DE UN ASTEROIDE O COMETA

Según los científicos, un asteroide recién descubierto, llamado 2012 DA14, pasó en febrero 2013 tan cerca de la Tierra que pudó haber chocado contra un satélite de comunicaciones.

«Es poco probable, pero no podemos descartarlo», afirma Paul Chodas, astrónomo del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California.

Steven Chesley, también del Laboratorio, afirma que el asteroide, descubierto hace semanas por los astrónomos del Observatorio de La Sagra en Granada, se ve a través de los telescopios como una «mancha borrosa».

Se calcula que la roca mide solamente 45 metros de diámetro, pero «su órbita es muy parecida a la de la Tierra, por lo que se acercó mucho a nuestro planeta», añade Chodas.

Así, el asteroide pudó acercarse lo suficiente como para desestabilizar algunos satélites que estarán en órbita el 15 de febrero de 2013. La Estación Espacial Internacional, situada en la órbita terrestre, no está en peligro, según Chodas.

Sin embargo, todavía se está tratando de determinar con exactitud la órbita del asteroide. «No sabemos dónde está exactamente, lo que dificulta las predicciones», afirma Chesley.

De momento, los astrónomos han descartado la posibilidad de que colisione con nuestro planeta el próximo invierno.

Aún así, es muy posible que 2012 DA14 sea el protagonista de un bonito espectáculo.

«Será visible desde la Tierra con simples prismáticos o con pequeños telescopios», afirma Chodas. «Teniendo en cuenta que es un objeto muy pequeño, no es algo muy habitual».

¿Podría chocar contra la Tierra?

La NASA calcula que actualmente hay un 0,031% de posibilidades de que 2012 DA14 colisione contra la Tierra en las próximas décadas. El porcentaje, sin embargo, se irá ajustando conforme los astrónomos vayan recogiendo datos.
En cualquier caso, teniendo en cuenta que los datos no son definitivos, los científicos no pueden descartar la posibilidad de que el asteroide choque contra la Tierra en un acercamiento posterior, incluyendo el de 2020.

La evaluación del riego dependerá, precisamente, de cuánto se acerque 2012 DA14 a la Tierra en febrero, puesto que cuanto más se acerque, más afectará el empuje de la gravedad de la Tierra a la órbita del satélite.

El asteroide es tan pequeño, que aunque colisione en 2020 o con posterioridad, no supondrá en ningún momento un peligro para la población. Además, se acerca a la Tierra desde el sur, por lo que la Antártida y el Océano Antártico serían los objetivos más probables.

Chodas y otros científicos de la NASA han calculado que si el asteroide, de 140.000 toneladas, chocara contra nuestro planeta, liberaría energía equivalente a una explosión de 2,4 megatoneladas.

Esta conclusión colocaría al cometa al mismo nivel que el evento de Tunguska de 1908, una misteriosa explosión que ha sido atribuida a un asteroide o un cometa y que provocó la destrucción de cientos de kilómetros cuadrados de bosque en Siberia.

Si el asteroide cayera en el océano, produciría un tsunami, aunque según Chodas, «probablemente no sería muy grande».

Bajo control

En cualquier caso, el acercamiento de 2013 «es la oportunidad perfecta para estudiar al detalle uno de estos objetos y obtener información práctica por si es necesario desviarlo», comentó por correo electrónico Humberto Campins, experto en asteroides de la Universidad de Florida Central (Estados Unidos).
Chesley añade que el descubrimiento es una muy buena noticia, pues el nuevo objeto forma ya parte de la lista de asteroides cercanos a la Tierra cuya trayectoria podemos prever.

«Lo tenemos controlado», afirma. «Los peligrosos son los que no hemos localizado todavía».

El nuevo asteroide fue descrito este mes en la reunión de la División sobre Astronomía Dinámica de la Sociedad Astronómica Americana en Oregón (Estados Unidos).

Según un estudio realizado por el Instituto Alemán Max Planck de Astronomía, MPIA, existen muchas chances de que ocurra un evento catastrófico como el sucedido tiempo atrás, por el cual se cree que fueron exterminados los dinosaurios. Estos profesionales publican en las Notas Mensuales de la Royal Astronomical Society, que encontraron patrones periódicos relacionados con la probabilidad de impactos de asteroides con la Tierra, que determinan que las posibilidades aumentaron constantemente desde hace 250 millones de años hasta la actualidad.

Por medio de notas publicadas los científicos advierten que si bien no se puede afirmar, aumenta día a día la chance de que un asteroide enorme choque con la Tierra.

Por medio de una teoría conocida como la “estadística bayesiana”, por el Teorema de Bayes, Coryn Bailer-Jones, investigador del MPIA, halló patrones de probabilidad en relación a este fenómeno.

De acuerdo a lo que indicaron es de que existe un mecanismo propuesto para explicar estas variaciones es el movimiento periódico del sistema solar con respecto al plano principal de la galaxia. De acuerdo a Bailer-Jones, este movimiento natural de la Vía Láctea influye en la presión gravitatoria de las estrellas remolcadoras de objetos de la nube de Oort, un depósito gigante de cometas a casi un año luz de distancia desde el Sol.

El astrónomo explicó que los cometas “tienen por costumbre salir de la ‘nube’, para iniciar un viaje al interior del sistema solar, por lo que son potenciales colisionadores de la Tierra”. Y según él, los grandes impactos de cometas o asteroides con el planeta se han relacionado a lo largo de su historia con periodos de destrucción.

Señalando además, que a uno de estos impactos de asteroides se lo relaciona con la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años, y que habría ocasionado alrededor de 200 cráteres, algunos de ellos con cientos de kilómetros de diámetro.

De acuerdo a los estudios realizados, apuntan a que este hallazgo puede ser “de gran ayuda” para que los científicos puedan calcular los periodos en que el planeta puede enfrentarse a una catástrofe relacionada con impactos cósmicos.

Los asteroides cercanos a la Tierra (más conocidos por su acrónimo en inglés NEA, Near Earth Asteroid) son asteroides cuyas órbitas son cercanas a la terrestre. Algunas de estas órbitas suponen un peligro de colisión. Por otra parte, los NEA son más fácilmente observables desde naves espaciales que desde la Tierra misma; de hecho algunos pueden ser alcanzados con mucho menos Delta-v que lo que lleva alcanzar a la Luna. Dos NEA han sido visitados por naves espaciales:

(433) Eros por la sonda espacial NEAR Shoemaker de la NASA y
(25143) Itokawa, por la Sonda Hayabusa, misión dirigida por la JAXA (Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial).

Se conocen aproximadamente 1000 NEA, cuyas dimensiones alcanzan ~32 kilómetros (por ejemplo, el (1036) Ganímedes). Probablemente existen decenas de miles de NEA de tamaños entre 1 y 2000 m. Los NEA solamente sobreviven en su órbita de 10 millones a 100 millones de años. Eventualmente son eliminados por decaimiento y crecimiento de su órbita provocado por el Sol, por colisiones con los planetas internos, por perturbaciones gravitacionales con otros cuerpos, o al ser eyectados del sistema solar por alteraciones de su trayectoria al pasar cerca de los planetas. Tales procesos han debido eliminar muchos de ellos desde hace mucho tiempo, pero también han sido reemplazados con regularidad por la migración orbital de otros, procedentes del cinturón de asteroides.

Algunos NEA con una órbita altamente excéntrica son probablemente cometas extintos que han perdido sus constituyentes volátiles. De hecho unos cuantos NEA mantienen una cola imperceptible de su pasado cometario. Estos probablemente se han desprendido del Cinturón de Kuiper, un depósito de cometas residentes en cercanía a la órbita de Neptuno. El resto de los NEA parecen ser verdaderos asteriodes, desviados del cinturón de asteroides por interacciones gravitacionales con Júpiter o por colisiones entre ellos mismos.

Hay tres familias de NEA:

Los asteroides Atón, caracterizados por tener un rango de órbita radial cercano a una UA (UA, la distancia de la Tierra al Sol) y un apoastro del tamaño del perihelio terrestre, lo que los coloca usualmente dentro de la órbita de la Tierra.

Los asteroides Apolo, con un rango de órbita radial más grande que el de la Tierra y un perihelio menor al afelio terrestre.

Los asteroides Amor, con un rango orbital radial entre la órbita de Marte y la de la Tierra y un perihelio muy por encima de la órbita terrestre (1,017 a 1,3 UA). Los objetos que integran este tipo frecuentemente cruzan la órbita de Marte, pero no la de la Tierra. Las dos lunas de Marte, Fobos y Deimos quizás alguna vez fueron asteroides del tipo Amor que fueron capturados por el planeta rojo.

Algunos NEA con una órbita altamente excéntrica son probablemente cometas extintos que han perdido sus constituyentes volátiles. De hecho unos cuantos NEA mantienen una cola imperceptible de su pasado cometario. Estos probablemente se han desprendido del Cinturón de Kuiper, un depósito de cometas residentes en cercanía a la órbita de Neptuno. El resto de los NEA parecen ser verdaderos asteriodes, desviados del cinturón de asteroides por interacciones gravitacionales con Júpiter o por colisiones entre ellos mismos.

La amenaza NEA

Los asteroides con un diámetro de 1 km golpean a la Tierra cada un millón de años. Los de 5 km cada 10 millones de años.

La aceptación generalizada de la hipótesis Álvarez, que explica el evento de la extinción masiva del Cretácico-Terciario como el resultado de un impacto acontecido con un asteroide o cometa, ha despertado el temor a la posibilidad futura de que la Tierra sea impactada por asteroides que crucen su órbita.
La amenaza de un impacto con la Tierra fue enfatizada por la colisión del cometa Shoemaker-Levy 9 con el planeta Júpiter, acaecida el 16 de julio de 1994.

El 23 de marzo de 1989, el asteroide (4581) Asclepius (de tipo Apolo), con un diámetro aproximado de 300 metros se acercó a 0,7 millones de km en la Tierra (en comparación, la Luna se encuentra a 0,38 millones de km), atravesando la posición exacta que la Tierra tenía seis horas antes. Si el asteroide la hubiese impactado habría provocado la mayor explosión registrada en la historia humana.

Los asteroides con un diámetro de 1 kilómetro golpean a la Tierra pocas veces en un intervalo de un millón de años. Grandes colisiones con objetos de 5 kilómetros de diámetro ocurren aproximadamente una vez cada 10 millones de años. En 1908, el Evento de Tunguska, equivalente a una explosión de 20 megatones de TNT, fue causado probablemente por el impacto de un objeto con un diámetro de aproximadamente 20 metros. Colisiones menores, equivalentes a miles de toneladas de TNT, ocurren algunas veces cada mes.

Aunque ha habido algunas falsas alarmas, un número de asteroides se han postulado definitivamente como amenazas a la Tierra. El asteroide (29075) 1950 DA ―con un diámetro aproximado de 1 kilómetro― se perdió después de su descubrimiento en 1950, desde entonces pocas observaciones se habían practicado para mapear su órbita, hasta que fue redescubierto el 31 de diciembre del año 2000. Se calcula que podría impactar a la Tierra el 16 de marzo del año 2880.

El 18 de marzo de 2004, el LINEAR anunció que un asteroide de 30 metros de diámetro, el 2004 FH, pasaría a solo 42 600 km (un décimo de la distancia de la Tierra a la Luna, el más cercano con un mínimo de error antes visto). Se estimó que asteroides de un tamaño similar pasan cerca de nosotros cada dos años.

Astrónomos han conducido misiones para localizar NEA. Una de las más conocidas es LINEAR la cual comenzó en 1996. Hacia el 2004, LINEAR efectuó el descubrimiento de decenas de miles de objetos cada año, registrando en un 70% estos asteroides detectados. La misión LINEAR usa dos telescopios de 1,5 m, localizados en Nuevo México.

Otro proyecto es Spacewatch (Vigilancia espacial), la cual usa telescopios de 90 cm situados en el Kitt Peak National Observatory de Arizona, actualizados con un seguidor automático de imágenes, para buscar intrusos en los cielos.

Fue puesta en marcha por Tom Geherels y el Dr. Robert S McMillan del Laboratorio Planetario y Lunar de la Universidad de Arizona en Tucson, y es operado en la actualidad por el Dr, McMillan. El proyecto Spacewatch ha adquirido un telescopio de 1,8 m, ubicado también en Kitt Peak, para cazar NEO, y ha dotado al viejo telescopio de 90 cm con un dispositivo para formar un sistema electrónico de imágenes con mucho mejor resolución, al implementarlo busca aumentar su capacidad. Estos nuevos recursos prometen aumentar la tasa de descubrimientos de NEA a través de Spacewatch de 20 a 30 por año hasta llegar a 200 o más.

Otros programas de investigación rastreando NEA son Near Earth Asteroid Tracking (NEAT), Lowell Observatory Near-Earth-Object Search (LONEOS), Catalina Sky Survey, Campo Imperatore Near-Earth Object Survey (CINEOS), Japanese Spaceguard Association y Asiago-DLR Asteroid Survey.

Spaceguard (Guardia espacial) es el nombre bajo el cual se agrupan estos programas, algunos de los cuales reciben apoyo de la NASA, bajo un requerimiento (por parte del Congreso estadounidense) de detectar un 90% de los NEO con un diámetro mayor a 1 km.

Un estudio de seguimiento efectuado por la NASA en 2003 reflejó el gasto de 250 a 450 millones de dólares en detectar el 90% de los NEA con un diámetro mayor de 140 metros hacia el año 2028.

La factibilidad del impacto de un NEA de un kilómetro o de mayores dimensiones, lo que sería una catástrofe sin paralelo en la historia de la humanidad, ha mantenido viva la idea de una red de defensa conjunta y dado lugar a especulaciones en cuanto a cómo desviar objetos que pudiesen significar una amenaza. El detonar un dispositivo nuclear explosivo sobre la superficie de un NEO podría ser una opción, con la explosión se buscaría alterar su trayectoria en una especie de propulsión nuclear de pulso.

Sin embargo, han venido incrementándose evidencias de que algunos asteroides son en realidad aglomerados de elementos unidos entre sí por la fuerza gravitatoria, por lo que el uso de un detonante nuclear provocaría que el asteroide se desintegrara en distintas partes sin alterar su curso. De alguna forma es mucho peor ser impactado por una nube de asteroides que solo por uno grande. Esto ha provocado una variedad de ideas alternativas para eliminar esta amenaza:

Colocar “difusores de masa”, un método de propulsión electromagnética, con el fin de sacar materia polvorienta disparándola lejos para darle un empuje lento y estabilizador.

Colocar una hoja en forma de película reflectora de PET aluminizado envolviendo el asteroide, para que actúe como una “vela solar”, usando la presión de la luz solar para modificar la órbita del objeto.

Cubrir con polvo blanco el objeto para producir el mismo efecto utilizando el efecto Yarkovsky.

Las estrategias de mitigación de asteroides, son métodos por medio de los cuales un objeto cercano a la Tierra, puede ser desviado, previniendo así un potencial y catastrófico impacto. Se sabe que un impacto lo suficientemente grande puede causar tsunamis (al impactar en el mar) y/o expulsar grandes cantidades de polvo en la estratósfera (al impactar en tierra), bloqueando el paso de la luz solar y generando efectos catastróficos.

La colisión entre la Tierra y un cuerpo de aproximadamente 10 km ocurrido hace 65 millones de años, se piensa, fue el causante de un cráter en Chicxulub, Yucatán y de la extinción de la mayor parte de la vida del periodo Cretácico-Terciario.

Para una adecuada prevención de impacto, se requiere de años de anticipación, que permitan la construcción de un mecanismo capaz de desviar un objeto próximo a la Tierra.

Es así que la observación es una herramienta de extraordinaria utilidad. Un número de potenciales amenazas han sido identificadas por medio de una minuciosa observación, tales como el 99942 Apophis, que había demostrado una probabilidad de ~3% de impacto para el 2029, aunque en nuevas estimaciones, esta probabilidad se ha reducido a cero.

Un impacto astronómico es un fenómeno causado por la colisión de grandes meteoroides, asteroides o cometas con la Tierra u otros planetas, y en ocasiones pueden dar lugar a extinciones masivas. La magnitud del desastre es inversamente proporciona a la frecuencia con la que sucede, porque los impactos pequeños son mucho más numerosos que los grandes. La fuerza destructiva de estos “impactos astronómicos” , proviene de la gran velocidad con la que entran a la atmósfera, siendo esta de unos 60,000 km/h-95,000 km/h, lo cual equivale a unos 26 km por segundo, esta velocidad, mas el tamaño de el meteoro (Si es muy pequeño solo se quema en la atmósfera, haciendo visibles las estrellas fugaces), puede generar 400 zettajulios (4 × 1023 julios) de energía, que es equivalente a 100 teratones de trinitrotoleno (TNT) o dinamita (1014 toneladas).

Un ejemplo de esto es el impacto que provocó la extinción masiva de el período Cretácico, en el que vivían los dinosaurios hace más de 65 millones de años, el tamaño de aquel meteoro era de aproximadamente 10 km de diametro, y su impacto, creo el Cráter de Chicxulub, cuyo centro aproximado está ubicado al noroeste de la península de Yucatán, mide 180 km de diámetro se estima que dicho impacto fue dos millones de veces más potente que la Bomba del Zar, el dispositivo explosivo más potente creado por el hombre jamás detonado, con una potencia de 50 megatones.

La mayoría de los meteoros se encuentran en el Cinturón de Asteroides que se encuentra entre Marte y Júpiter.

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“Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano”.
Isaac Newton (1642-1727) Matemático y físico británico.

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