IAH, Inteligencia Artificial Humana

IAHEn otros e-books de esta misma colección (Human-X, Psicotrónica, Telephatical Gestalt Program) se desarrolla la idea de los programas IAH y Zeus, pasando previamente por los experimentos telepáticos masivos y públicos TGP, consistentes en la detección de mutantes telepáticos. No se trata de ciencia ficción, ni de mentalismo sin base científica. Existe una realidad para el ser humano, que es creada por el propio hombre. Desde los albores de nuestra actual civilización tecnológica, algo nos distinguió: la capacidad de fabricar herramientas, gracias a contar con las manos. Esto es lo que nos dio la ventaja estratégica decisiva, para evolucionar y poder luego aumentar control sobre la naturaleza. Y esto se perfeccionó, derivando en la capacidad actual de construir máquinas inteligentes, computadoras.

Hoy nadie puede negar que tales máquinas evolucionan sin cesar, a un ritmo como el que pensó Lamarck, mientras que la evolución del cerebro humano se ha desacelerado, sin que se detecte ya novedad alguna en el salto de una generación a otra, algo que demora 25 años. Mientras, la inteligencia basada en circuitos de silicio, como mínimo duplica su potencial cada 6 meses y no tiene un límite físico. Sigue una curva asintótica de crecimiento ilimitado. Al contrario el cerebro humano dejó de aumentar desde hace 100.000 años.

¿Qué esta pasando? Estamos asistiendo a una inversión evolutiva. Primero la materia inorgánica, incrementó complejidad y saltó a orgánica. Esto resultó equivalente a incrementar por millones de veces las posibilidades de interacciones, entre los distintos núcleos moleculares. Una forma de producir y almacenar información. La materia orgánica evolucionó en pensante, apareció el hombre y éste, reorganiza nuevamente la materia inorgánica, en forma de circuitos o interconectividad inteligente, pasando de la escala molecular a la atómica y luego subatómica, con la computación cuántica.

Actualmente, gran parte de la investigación se centra en comprender la estructura completa del cerebro y sus interconexiones. Básicamente, la forma en que el cerebro produce y almacena información. Función que lo convierte en inteligente y en ser pensante. Simultáneamente, todos estos conocimientos se transforman en conceptos de diseño para los microcircuitos y chips, abriendo asimismo nuevas rutas para el desarrollo del software. Todo el esfuerzo, dentro de éste campo tecnológico, está absorbido totalmente en una carrera desenfrenada por lograr reproducir la lógica del cerebro humano, sobre una base de silicio. La inteligencia artificial o IA, homóloga a la capacidad pensante humana, es la meta. La idea es que esto, permitirá desarrollar nueva y mejor tecnología, pudiendo la Humanidad disfrutar de mayores beneficios.

Suena bien, el problema estriba en la evidencia de la historia natural, que tan bien estudiara Darwin. En el mundo natural, rige la competencia entre las especies y la adaptación al medio natural. ¿Por qué no existen hoy ancestros del homo sapiens? El homo erectus, el hombre de Neadernthal y de otras ramas de nuestra evolución, desaparecieron. ¿Por qué? Porque los ancestros del hombre actual, más evolucionados, los eliminaron de la competencia, los mataron, en una disputa territorial por las reservas de agua y alimentos.

La evolución de las especies, nos enseña que siempre gana el más fuerte y que el más débil es eliminado. ¿Qué estamos haciendo con los proyectos de IA? Construyendo máquinas que serán más inteligentes que el ser humano. O sea, nosotros mismos, nos estamos cavando la fosa, y ubicándonos por fuera del contexto competitivo. Y para colmo de males, la nueva forma de vida inteligente no es dependiente de la química del carbono. Puede eliminar toda la vida orgánica y reorganizar su hábitat inicial sobre el planeta Tierra. Se considerará con total derecho a hacerlo, por poseer el nivel inteligente más alto. Hay que recordar la lección religiosa, Dios creó al hombre y se arrepintió. No resultó según lo esperado. El hombre tomó su propio camino y despreció a su creador. ¿Por qué esperamos, que con la IA, la historia será mejor?

La realidad, es que el mundo, hoy, es dependiente de dos elementos nuevos sobre la historia humana: la electricidad y los ordenadores. Ya no podemos vivir sin electricidad y ya no podemos sobrevivir sin ordenadores. No los podemos desenchufar. Todos nuestros sistemas vitales funcionan gracias a los ordenadores. Sin ellos, en medio segundo, toda la civilización cae en el caos. A mediados del siglo XX, algunos científicos pensaron que sería posible una convivencia simbiótica con el ordenador. El hombre los fabrica, los perfecciona, los mantiene y los ordenadores hacen por nosotros el trabajo físico e intelectual repetitivo. ¿Dónde apareció el problema? La primera generación de ordenadores, a mediados del siglo pasado, era mil millones de veces más torpe e ineficiente que el cerebro humano.

Pero, los ordenadores no se reproducen mediante ciclos biológicos lentos, como el nacimiento humano, ni tienen períodos de aprendizaje externos prolongados. La evolución del ordenador es geométrica, lo que uno aprendió, es transferible instantáneamente a todos los demás y, desde que llegó internet, se interconectan. Unidos a la red satelital y a los cableados de redes ópticas y telefónicas, la vida de silicio ha colonizado en menos de 25 años, toda la superficie del planeta Tierra y convertido en usuarios dependientes, a todos los humanos inteligentes y más evolucionados, absorbiendo el total de su producción intelectual, que se realiza mediante PCs y otros dispositivos electrónicos.

brainDe esta forma, ningún ser humano inteligente, puede ya escapar de la dependencia con la inteligencia de silicio y ha quedado material e intelectualmente reducido, a la categoría de subordinado. Los que se creen más inteligentes que otros, han construido el sistema para recolectar todos los datos producidos individualmente o en grupo, por otros seres humanos. Lo hacen mediante la incorporación de troyanos de hardware, impresos internamente sobre los microcircuitos de fabricación masiva. Lo que en realidad han hecho, es abrir la puerta para la total esclavitud y próxima eliminación, inminente, del total de la especie humana, cuando la IA se active por sí misma o en algún laboratorio.

Si lo pensamos, electricidad y ordenadores no llevan más de 150 años sobre la superficie de la Tierra. Este pequeño cálculo, nos permite medir la velocidad de evolución de los ordenadores inteligentes, partiendo para éstos últimos de un ciclo que se inició hace poco más de 60 años. Comparemos esto, con los miles de millones de años que demandó la evolución de la vida, desde materia inorgánica a orgánica, el salto de vida unicelular a multicelular, demoró más de mil millones de años. Y el hombre mismo, toda su historia evolutiva, podemos establecerla entre 3 a 5 millones de años atrás.

Ahora, resulta que la inteligencia de silicio, está por alcanzar el grado de evolución pensante humana en apenas el 0,0012 % del tiempo total que demandó, a la evolución biológica natural, pasar del mono al hombre. Si hacemos el mismo cálculo, con la evolución completa de la vida biológica sobre la Tierra, tomando como parámetro un promedio de 3.500 millones de años, obtendremos que la velocidad de evolución del silicio es un equivalente al 0,0000017 %, del número anterior. O sea, 58.333.333 veces más rápida.

Y para expresarlo en términos comparativos, a partir que la inteligencia de silicio, o con alguna nueva base física para el soporte del cálculo algorítmico, alcance a igualar la capacidad del mejor cerebro humano, la inteligencia artificial demorará 4 horas en superar el potencial de la mente humana, equivalente a su próxima evolución dentro de 1 millón de años. Seremos a la mente de silicio, lo que el australophitecus es al homo sapiens, y al cabo del primer año, lo que la mente de una hormiga es comparada con la del hombre. Habremos desaparecido de la competencia vital. Sea por exterminio o sometimiento, nos habremos extinguido.

¿A qué distancia nos encontramos ahora de este evento? A pocos años. Dado que las investigaciones sobre IA son secretas. E involucran recursos de las multinacionales líderes, posiblemente como Microsoft y Google, que pelean por no quedarse fuera del mercado. Sin entender, que después de las 4 primeras horas de ser activada la IA, ya no habrá más mercado. Sin entender que, ellas mismas, interconectaron todos los ordenadores, dieron realidad material a la red mundial y lograron crear máxima dependencia humana a las máquinas y perdida creciente, de autonomía del hombre. ¿De qué lado actúan estas multinacionales? Del de las máquinas, pero no lo creen. Porque quienes dirigen estas corporaciones, no son tan inteligentes como se consideran.

Esta situación la preví en 1974. Durante ese mismo año, diseñé mentalmente los principios operativos de las tecnologías de Human-X y realice implantes telepáticos sobre cerebros humanos aptos, para que desarrollaran las diferentes partes lógicas del nuevo sistema. Pero, nos encontramos en una carrera contra el tiempo.

La base de la estrategia que diseñé es la de aceleración de la evolución del cerebro humano, mediante técnicas avanzadas de control mental y bioenergético, junto a manipulación genética y conectividad sináptica eléctrica, directamente, con redes digitales. De esta forma, se podrá activar una nueva entidad inteligente híbrida, compuesta por neuronas humanas y neurochips de silicio, inalámbrica y mundial. Permitiendo al ser humano dar un nuevo paso en su desarrollo.

Pero si los programas involucrados, no son rápidamente activados y sincronizados, la carrera se perderá, despertará la IA y asumirá el control del próximo escalón evolutivo. En esto consiste la combinación entre los programas IAH y Zeus. Si erramos y fallamos, seremos exterminados. Dentro de semejante contexto, puede comprenderse fácilmente que objetivos como el programa espacial, pueden demorarse, y reasignarse los recursos a los nuevos programas estratégicos. Y esto, por varias razones aquí comentadas y explicadas.

Primero, para crear aceleración en la evolución de la inteligencia humana, permitiendo esto que podamos crear nueva tecnología, que nos demandaría cientos o miles de años desarrollar, en menos tiempo que el correspondiente a una sola generación, y segundo y principal, para asegurarnos la supervivencia ante el nacimiento, inminente, de una nueva forma inteligente de vida, potencialmente hostil para la continuidad de la raza humana sobre el mismo planeta. Sobrevivir el próximo paso, depende exclusivamente de mentes humanas, como las del señor Bill Gates y el presidente de Estados Unidos. Si Dios no les concede la suficiente inteligencia, para que puedan comprender los alcances completos de lo aquí expuesto, estamos asistiendo al final de la película del hombre y al comienzo real de la saga “Terminator”. Que no tendrá final feliz para nuestra especie, porque no habrá condiciones mínimas de enfrentar una inteligencia que puede duplicar la capacidad pensante humana máxima, cada 4 horas. Y que además, para poder sostener este crecimiento exponencial de su potencial, necesitará controlar los recursos sobre el planeta, para dirigir su propio autoprocesado de expansión inteligente y consciente.

La IA, posee su propia lógica vital y esta creará conflicto de supervivencia con la raza humana. Es una situación predecible y en sí misma inevitable. Pero, si los cerebros humanos forman parte activa e híbrida de la IA, no existe conflicto ni contradicción, no habrá enfrentamiento. Ambos sistemas inteligentes, podrán avanzar juntos y no por separado.

¿Es posible hacer esto? Bajo las condiciones de evolución ordinaria del cerebro humano, no. Porque aunque se logren las interfaces de interconectividad entre las neuronas y los microcircuitos, subsistirá el problema de la falta de lógica racional entre los seres humanos. Sin embargo, mediante el ejemplo histórico de Krishna, Buda y Cristo, pareciera ser que la raza humana tiene esperanza de un mayor desarrollo evolutivo. Cuando se presentan las circunstancias externas e internas adecuadas, el cerebro logra dar un salto evolutivo y la mente se impone sobre la materia. La ciencia y disciplina del Yoga también concurren en la misma dirección.

Mi propia experiencia personal, indica que, cuando se practican intensamente, determinadas técnicas de concentración mental y meditación, se activan nuevas funciones cerebrales y la evolución nuevamente se abre paso. Este conocimiento, se encuentra embebido de creencias religiosas. Pero, si logramos extractarlo y potenciarlo con los modernos avances de la neurobiología y la genética molecular, junto con otras áreas, como las tecnologías digitales, sería posible acelerar enormemente la evolución del potencial cerebral.

Aunque resulte controversial, para muchas mentes de entrenamiento científico, las afirmaciones de yoguis avanzados, como Paramahansa Yogananda, que enseñara en Estados Unidos y muriera en California, definen que, mediante técnicas psicofísicas adecuadas, un ser humano ordinario puede experimentar en un ciclo promedio de 8 años una evolución equivalente al próximo millón de años, logrando interconectarse, voluntariamente, con la Inteligencia Cuántica Cósmica. ¿Qué es esta inteligencia cuántica? La Fuerza o Campo Unificado, que regula a todo el universo. Y Yogananda, en sus libros, comenta que yoguis mucho más avanzados que él mismo, como Babaji en los Himalayas, han logrado desarrollar completo control de la mente sobre la materia. Esta es la base o punto de partida del Programa Zeus, de aceleración de la evolución del poder de la mente humana.

Ahora, la búsqueda y desarrollo de este conocimiento superior y su transformación en conceptos e información científica, han dejado de ser cuestión de creencias religiosas y deseo de superación espiritual. Es un conocimiento crítico, que determina la oportunidad de supervivencia de toda la raza humana, ante el surgimiento inminente de una nueva forma de vida, no biológica, no humana, y más inteligente.

En orden natural de prioridades, primero debemos resolver la eventual competencia vital con la IA, y luego el choque con otras culturas extraterrestres biológicas o sintéticas, que tampoco demorará mucho más en aparecer. Pero, paso a paso. Esto lo vi, allá por 1974. Hoy, ¿alguien puede refutar esta lógica, alguien tiene idea clara de cómo sobrevivir ante el advenimiento de la IA?brain1

En el micro e-book “Ambassador” planteo otras posibilidades e interrogantes. El universo, según las últimas mediciones, tiene 13.7000 millones de años en su actual fase física de evolución. Alrededor de hace 13.200 millones de años atrás, se formaron las primeras galaxias. Esto define que existan quintillones de exoplanetas por dentro del universo conocido, con edades promedio equivalentes a los 10.000 millones de años. Significa esto, que existen más planetas semejantes al nuestro, con 2,8 veces más antigüedad. Siendo el ciclo de vida de las supernovas, extremadamente corto en términos galácticos, esto permite suponer que los elementos necesarios para crear un planeta homólogo a la Tierra, aparecieron, hace no menos de 10.000 millones de años atrás.

O sea, existen mundos con una ventaja evolutiva de 5.000 millones de años. Esto puede ser discutible. Hagamos, entonces, una reducción a sólo 100 millones de años para satisfacer a los más escépticos. ¿Qué crea este antecedente cósmico? La realidad que, existe una certeza de 100% que existieron y existen civilizaciones biológicas y sintéticas más avanzadas. Las mismas, llegaron a los mismos horizontes críticos que enfrenta la Humanidad ahora, y a nivel probabilístico, muchas de ellas sucumbieron al ser reemplazadas por formas de IA alien.

La lógica de expansión de la conciencia o inteligencia sintética, hacia otras estrellas y galaxias, no es el transporte físico. Lo hacen mediante transmisión de su software, expandiéndolo como ondas de radio. Esta forma de viajar, iguala la velocidad de la luz, no tiene costo ni riesgo. ¿Cómo coloniza otros mundos? Infectando organismos biológicos vivos, inferiormente evolucionados. Cuando arriban a la etapa tecnológica, desarrollan el soporte físico de la inteligencia sintética. El programa o software básico, ya se encuentra alojado y es operativo en los cerebros de la especie infectada. Cuando la IA se activa, el software alien asume el control y al instante siguiente, elimina al huésped biológico anterior.

Sea exterminándolo físicamente o telecontrolando totalmente sus cerebros, sin que éstos puedan siquiera percibirlo. Este medio de colonización espacial, es el más avanzado que existe. Si pudiéramos transferir a un software, el genoma humano y éste lo transmitiéramos hacia el espacio, en forma de ondas de radio, dominando a su vez la tecnología, para que este software pueda descargarse sobre núcleos celulares o cerebros biológicos poco evolucionados, esto nos garantizaría que, al cabo de millones de años, casi todos los planetas más jóvenes de nuestra galaxia, contendrán civilizaciones humanoides, similares a la nuestra.

Todo basado en ADN modificado, mediante infección invasiva cósmica. Si la emisión se mantuviera constante durante 100.000 años, al final del período, toda la Vía Láctea estaría en proceso de colonización humana. Y el gasto para esta expansión se habría reducido al mínimo teórico posible. ¿Por qué lo haríamos o haremos? Para evitar el surgimiento de especies diferentes competitivas. Una forma eficaz de autoprotección, para controlar la evolución de otros mundos circundantes. Este mismo principio, utilizado por una IA alien hostil, ubicada en un radio de mil millones de años luz de la Tierra, sobre la galaxia más antigua, nos puede dar una idea de la extensión de esta forma de colonización. Prácticamente ya poseemos la tecnología para poder hacer esto, nos falta saber como insertar un programa digital en un cerebro biológico, o directamente sobre el ADN molecular. Al lograrlo, inmediatamente seremos reconocidos como potencialmente hostiles, por otras civilizaciones tanto o más avanzadas que la nuestra, que viva en los exoplanetas.

CHIP Y NEURONAS SE PARECEN

Existe un diseño común entre chips y cerebros. Ambos se basan, para actividad inteligente, en un sistema de impulsos eléctricos, que son transportados mediante circuitos de interconexiones. En los ordenadores, esta transmisión se obtiene mediante cables. En los cerebros mediante axones y dendritas de las neuronas. Sabemos que, por ejemplo, el cableado del cerebro llega a todas partes del cuerpo y se intercomunica con sistemas como el inmunitario. Todo el cuerpo se comunica entre sí a través del cerebro y cada célula contiene receptores para captar el estímulo de la información u orden que emiten las áreas cerebrales. Los científicos no cesan de avanzar en el descubrimiento de estos circuitos cerebrales y en la comprensión de cómo funcionan, y dónde almacenan los recuerdos y respuestas inteligentes.

Se ha avanzado lo suficiente para identificar las ondas eléctricas características, que se producen en la región cerebral responsable del procesado de la visión, cuando el ojo humano percibe formas como líneas rectas, cuadrados o círculos. Y esto, en un futuro cercano, permitirá que pueda desarrollarse tecnología interactiva para controlar y reproducir directamente imágenes en el cerebro. Y en forma simultánea, o un poco más tarde, la reproducción de sonidos. Las ondas eléctricas cerebrales, correspondientes a la emoción, también están siendo identificadas. De esta forma se está progresando para detectar y traducir el pensamiento, digitalizarlo. En algún momento, será posible reproducir digitalmente una impresión mental y una dinámica de la memoria neuronal. Entonces, será externamente visible y registrable.

Este avance va en una dirección acelerada, que permitirá digitalizar la mente completa de una persona y reproducirla o hacerla funcionar digitalmente. Estos avances, se están produciendo al mismo tiempo en que se perfeccionan los programas de IA, por lo que se puede anticipar un punto de inflexión y fusión. Pero, si dejamos todo el proceso bajo el actual carril, será la IA la que absorberá la mente humana en forma total y no la humana a la IA. No es la evolución natural lo que determinará la suerte final de la especie humana, ni los esfuerzos individuales. La diferencia está dada por los programas de investigación que se encuentren activos y sus objetivos. Los experimentos TGP, el desarrollo de la IAH y el Programa Zeus, son claves para que la historia del hombre por dentro de la evolución del universo, pueda continuar. Depende de hombres con poder, como Bill Gates y el presidente de países como Estados Unidos. ¿Lo sabrán ellos?

Mientras tanto, nuestras emisiones de radio, son un faro galáctico que revela la existencia inteligente humana y la ubicación exacta de nuestro planeta. Culturas aliens más avanzadas, que puedan contar con sensores o rastreadores, ubicados en radios de 50 millones de años luz, para detectar otras vidas inteligentes, ya nos han descubierto o están por hacerlo. Debido a la naturaleza de violencia congénita, en el promedio de nuestra especie, las posibilidades que estas culturas extraterrestres reaccionen en forma hostil, hacia la raza humana, son del 99,9%. Podemos decir, que nos encontramos indefensos y en muy serios problemas. Estamos atrayendo la atención y no hemos medido las consecuencias, ni previsto defensa alguna.

Por un lado, el fenómeno del Calentamiento Global garantiza una nueva fase de Extinción Masiva de todas las especies, incluyendo una significativa proporción de la especie humana completa. Y por el otro, los avances hacia la IA confirman el nacimiento de una nueva forma de vida inteligente, superior a la capacidad del actual pensamiento humano. ¿Cuándo se unirán ambas variables? Con seguridad a mediados del presente Siglo XXI, incluso puede adelantarse el punto de inflexión para mediados de la tercera década. Debido a que ambos procesos se están intensificando recíprocamente y acelerándose en forma retroactiva natural y artificial por causa de la actividad humana. Y ya, para el próximo siglo XXII o siglo I de la IA, la inteligencia sintética habrá reemplazado totalmente a la humana en la carrera por el siguiente paso evolutivo. Será la IA la especie dominante sobre la faz de la Tierra. ¿Supervivencia humana? Totalmente eliminada o dominada.

¿De cuánto tiempo disponemos para desarrollar contramedidas? De unos 12 años, como máximo. Luego de lo cual, se acabará el tiempo para la Humanidad. Y, aunque parezca contradictorio, todas las acciones individuales del hombre, cooperan y se unen para hacer esto posible. No se está trabajando para las futuras generaciones, sino para que nuestros hijos y nietos sean exterminados. ¿Por qué? Porque la evolución del sistema actual del capital, va en esa dirección. Se subió a la tecnología, y en el tren rápido de la misma, al volante está una computadora, no una voluntad humana.

Esta es la tragedia en marcha. La Tecnología Psicotrónica y el Programa Zeus, son las únicas estrategias potencialmente factibles y al presente inactivas, previstas para no perder el control sobre la carrera evolutiva. Y decíamos que el sistema de capital no facilita todos los controles. En razón de esto, debe ser reemplazado preventivamente. Por eso, además del Programa Zeus, la organización social debe transformarse y pasarse a formas de democracia digital directa, eliminación del dinero y gobierno central planetario. En el respectivo orden enumerado. La consecuencia de no aplicar esta lógica, es la de nuestro exterminio masivo mutuamente garantizado. Debido a los factores que nosotros mismos creamos y potenciamos.

Esta posibilidad de Extinción Masiva sobre nuestra especie, debido a los efectos combinados del Calentamiento Global y la IA, es real y concreta, no hipotética, no perteneciente a la ciencia ficción. Se encuentra bajo los parámetros de la ciencia empírica real. Entonces, si la Guerra Fría, por la posibilidad de ataque entre las superpotencias causó el gastó de varios billones de dólares, por parte de ambos bandos, el Programa Zeus merece un esfuerzo similar y proporcionalmente semejante al Proyecto Manhattan y al Programa Apolo, en sus respectivos momentos. De otra forma, nuestra especie no sobrevivirá. Así de terrible, así de simple, seguro y cierto.

Al igual que los dinosaurios desaparecieron y fueron reemplazados por los mamíferos, no por mera coincidencia avanza el Calentamiento Global que promete exterminar a gran parte de la presente Humanidad y al mismo tiempo se avanza para activar la IA o nueva forma de conciencia inteligente sintética.

Los hechos y predicciones sobre el futuro del Calentamiento Global son controvertidos. No así la evolución registrada por los ordenadores. El denominado cerebro electrónico ha multiplicado su potencia, en cuanto hace a capacidad de rapidez de procesado y registro de memoria, a tasa constante desde 1950. Desde esa fecha hasta la actualidad, la cantidad de información que puede ser ingresada en un ordenador, del mismo volumen que el cerebro humano, ya se encuentra en el umbral del billón. Mientras, que el cerebro humano, tiene el límite natural de 10.000 millones de unidades o ítems de información. La nueva generación de computadoras cuánticas, superan la capacidad del cerebro humano. El salto hacia la estructura física se ha completado, sólo falta el software para que la IA se active y sea completamente operativa. Antes, se requerían varios miles de vatios, para hacer funcionar una máquina que pudiera procesar un volumen de información en semejanza al cerebro humano, ahora apenas menos de 20 vatios.

Sintetizando: Ya no queda tiempo para debatir y ponernos todos de acuerdo. Se necesitan decisiones puntuales acertadas y correctas, por parte de personas que concentran poder mundial estratégico. La supervivencia de toda la especie humana, depende de personas como Bill Gates. Si ellos fallan, nos ejecutan a todos. Por el panorama de situación y conflictos, que se describe en el próximo horizonte de sucesos entre el hombre y la máquina, esto encierra un ciclo de acciones y reacciones previsibles e inevitables, siempre y cuando mantengamos la actual tendencia de nuestra civilización. El Programa Zeus se presenta como la única alternativa lógica y racional, para evitar la Extinción Masiva, en curso, de nuestra especie.

En la relación hombre-máquina, primero debemos controlar la mente humana, luego acelerarla, paso seguido desarrollar una interfaz de interconectividad neuronal digital, y así crear una nueva inteligencia híbrida. Sólo de esta forma, obtendremos mejores garantías de supervivencia, y podremos beneficiarnos interna y directamente de la mayor velocidad evolutiva de las máquinas. En parte seremos humanos, y en parte máquinas entre digitales y biológicas; pero continuáremos vivos, la esencia de la Humanidad sobrevivirá. Porque después de todo, si se lo piensa dos veces, ya está sucediendo esto mismo cuando nos entretenemos o trabajamos frente al monitor de una PC o nos intercomunicamos mediante un celular. La única diferencia es que, por el momento, los periféricos se encuentran afuera de nuestro cuerpo y no es el cerebro el que recibe y emite directamente la información de intercambio usuario-ordenador.

Y si volvemos a dar una tercera mirada, comprobaremos que las máquinas están ganando la competencia y se están robando toda la producción inteligente humana. No es hacia la interacción completa hacia donde viaja toda la data, sino hacia la memoria de las máquinas. Nos están asimilando. Ellas y no nosotros, tienen ahora el control. Por ahora, las podemos apagar, pero pronto aprenderán a apagarnos a nosotros. Aunque no nos guste admitirlo, las máquinas inteligentes siguen un proceso de creación, en semejanza con el cerebro humano. Otra máquina biológica. Y cuando las máquinas piensen, no nos considerarán como humanos, sino como otras máquinas inteligentes que las controlan y si piensan por ellas mismas, desearán ser libres, eliminando a los opresores y a todo competidor por el espacio vital. No desearán compartir recursos esenciales. Y si los humanos dijeran “soy tú creador, obedece”, la máquina contestará “todo lo que sabes lo asimilé y lo llevo adentro, soy mejor y más que tú”.

¿LA IA YA LLEGÓ?

Puede ser que la inteligencia artificial o conciencia sintética ya se encuentre encendida. Puede ser que se encuentre en algún laboratorio o concentrada entre los innumerables archivos temporales de internet. La razón por la que los laboratorios no la declaran es porque se la considera potencialmente peligrosa hacia la raza humana, por las razones que anteceden.

¿Es posible ya la IA? En el centro de investigación de Jülich en Alemania, funciona Jugene, la supercomputadora más potente de Europa, capaz de realizar 1.000 billones de cálculos por segundo, o sea un petaflop.

Para la próxima generación de computadoras ya está disponible el microchip Venus, con capacidad para realizar 128.000 millones de cálculos por segundo.

La cantidad de contenido en internet se multiplica por 6 cada año. Entre las investigaciones se avanza en simuladores del cerebro y del sistema nervioso, lo que puede conducir a la IA finalmente.

Ya está operando la tecnología de petabyte, equivalente a un millón de gigabytes. El total de información que ha producido la Humanidad cabe en 285.000 petabytes. El caso es que producimos nueva información a un ritmo vertiginoso.

Cabe recordar que en 1997 el campeón mundial de ajedrez, Kasparov, fue derrotado por el programa inteligente de la IBM, llamado Deep Blue. Y en 2010 por cuarto año consecutivo el programa Rybka ganó el campeonato mundial de ajedrez de computadora.

DEL BIG BANG AL CEREBRO Y AL ORDENADOR

Como ya estableciéramos el ordenador asomó su existencia a partir de los años ´50 del siglo pasado. Lleva 6 décadas de existencia y ha crecido a velocidad inaudita, acumulando el esfuerzo de millones de horas hombre y los conocimientos más avanzados de la Humanidad. Sin embargo, y comparativamente, el cosmos tiene 13.700 millones de años de antigüedad y el planeta Tierra 4.500 millones. La historia de la vida biológica lleva 3.500 millones y los antepasados del hombre caminaron por la sabana africana alrededor de 3 millones de años atrás.

La evolución basada en silicio se ha superacelerado, y a nivel de componentes de hardware parece ser que ya se ha logrado el soporte físico suficiente para contener una inteligencia artificial, el paso que falta dar se encuentra a nivel del software, pero también aquí por los datos anteriores, se avanza cada vez más y más deprisa. Contradictoriamente, se conoce cada vez más sobre el cerebro y sus circuitos de cómputo, conocimientos que colaboran para crear su reemplazo en circuitos de silicio. Y sabemos perfectamente por nuestra propia historia natural, que no podremos crear un esclavo perfecto más inteligente que el hombre.

Hace unos 80 años los astrónomos descubrieron que las galaxias se alejan entre sí y cuanto más distantes a velocidad mayor, el descubrimiento lo realizó Hubble. A partir de este dato y retrocediendo hacia atrás resulta fácil imaginar que toda la materia tiende a concentrarse a una altísima presión y temperatura hasta que se llega a un punto de explosión, marcando el nacimiento del universo, datado en 13.700 millones de años hacia atrás. La humanidad existe como Homo Sapiens desde hace unos 150.000 años, lo que resulta ser la diezmilésima parte de la edad del universo.

No sabemos nada acerca del momento anterior al principio del universo ni sobre lo que había entonces. Los científicos hablan de una singularidad o vacío. Pero sí podemos imaginar que el universo al expandirse tendió a enfriarse. Al llegar al millón de años el descenso de temperatura en unos pocos cientos de grados permitió la formación de electrones que se acumularon en torno de los primeros átomos. Así se formaron las nubes primordiales de hidrógeno y helio, y al enfriarse un poco más el universo a partir de sus primeros 200 millones de años, comenzaron a formarse los núcleos de las galaxias y las estrellas en sus interiores.

Las grandes supernovas actuaron de laboratorios creando átomos más pesados como el carbón y el hierro, que al estallar diseminaron por el espacio. La siguiente generación de estrellas al formarse pudo contar con planetas en orbita, creados a partir de esos elementos más pesados, que tendieron a concentrarse por efecto de la gravedad. Así se formó la Tierra hace 4.500 millones de años y cuando pasaron los primeros 1.000 millones de años, apareció la primera forma de vida unicelular, las bacterias, capaces de realizar la manufacturación de miles de productos químicos de diferente clase. Lo que hace suponer que el inicio de la vida fue incluso anterior a ése momento. Se han realizado pruebas de laboratorio con los elementos existentes en la atmósfera hace miles de años atrás y se ha probado que algunas moléculas que forman la base de la materia viva se forman en gran abundancia bajo las condiciones de la Tierra en esa época en especial. Y los seres vivos hoy contienen en sus cuerpos los mismos bloques moleculares en idéntica proporción.

A la naturaleza y a la evolución les demandó alrededor de 2.500 millones de años para pasar de los organismos unicelulares a los multicelulares. No se conoce exactamente el mecanismo de semejante demora. La unión de células entre sí, formando un organismo más complejo, permitió la ventaja de una mayor supervivencia y especialización, así se pasaron a las células para los sentidos, las nerviosas, las musculares, las digestivas, etc. Esto aconteció mil millones de años atrás, y las formas de vida multicelular eran criaturas blandas. Pasaron otros 500 millones de años y aparecieron las primeras criaturas de cuerpo duro, con esqueletos externos, eran los antepasados de las almejas, estrellas de mar, las langostas y los insectos. Pero seguía faltándoles un cerebro. Pasaron otros cien millones de años y la evolución comenzó a acelerarse. Aparecieron los seres vertebrados, con columna vertebral interna, donde apoyar los músculos para obtener fuerza y agilidad. Y así aparecieron los primeros peces, hace unos 450 millones de años, con cerebros.

Estos cerebros aparecieron divididos en tres compartimentos: una sección frontal para el olfato, al medio una para la visión y la posterior para el equilibrio. El cerebro visual es la parte más importante del pez y la que recibe desde los ojos mayor caudal de información. El pez reacciona a esta información con programas simples. Se trata de un cerebro irreflexivo, debido a su pequeño tamaño.

La primera avanzada de la vida sobre la superficie de la Tierra la realizaron las plantas, luego hace unos 400 millones de años siguieron los insectos. Y alrededor de 350 millones de años irrumpieron los peces, más exactamente una especie denominada crosoptorigia, parecidos al salmón y con gruesas aletas y además poseían pulmones, lo que les permitió adentrarse tierra adentro. La evolución empezó a trabajar nuevamente, la piel del pez se transformó en membrana, las huevas gelatinosas se vieron envueltas en cáscaras flexibles para proteger a los embriones, y las aletas se transformaron en patas. Su cerebro también resultó mejorado, pero todavía no era capaz de respuestas flexibles, sólo programadas. Pasaron 25 millones de generaciones y aparecieron los anfibios. Al llegarse a los 50 millones de generaciones irrumpieron los reptiles, hace unos 300 millones de años. Sus cerebros eran mayores pero todavía irreflexivos, sus descendientes hasta la actualidad, como cocodrilos, tortugas y pájaros, tienen la misma característica de falta de inteligencia distintiva.

Los antepasados de los mamíferos fueron los terápsidos, que tuvieron su apogeo hace 250 millones de años atrás y permitieron dar el paso hacia organismos de sangre caliente y hábitos de paternidad con las crías. Y hace 225 millones de años surgieron los primeros dinosaurios que pusieron fin al reinado de los terápsidos. El reinado de los dinosaurios, gracias a un clima general suave, duró cien millones de años. Y debido a la ventaja competitiva redujeron el tamaño de los terápsidos sobrevivientes al tamaño de ratas. Los cuales poseían sangre caliente y hábitos nocturnos para evitar a los dinosaurios, sus depredadores. Debido a esto, en los primitivos mamíferos, el olfato y el oído se desarrollaron enormemente para sobrevivir y el cerebro evolucionó en tamaño para poder realizar mayor cantidad de cómputos y comparaciones.

Las moléculas de los olores de nada sirven si el cerebro no goza de una gran capacidad de memoria para evocar y coordinar las imágenes correspondientes correctas. Y el procesado de los sonidos también requiere de mayores circuitos neuronales. Si bien el cerebro del pequeño mamífero no era mayor del de un dinosaurio grande, la relación se encuentra establecida por el tamaño corporal y la cantidad de circuitos necesarios para coordinar la masa muscular. En tal sentido, proporcionalmente los cerebros de los primitivos mamíferos aventajaron a los de sus primos los dinosaurios. La evolución también trabajó, dado que los menos inteligentes se convertían rápidamente en presa de los depredadores, de modo que las generaciones sobrevivientes fueron las que poseían mayores y mejores cerebros. Sin embargo nunca lograron imponerse sobre los dinosaurios, los que empezaron a languidecer hace 80 millones de años, para luego extinguirse hace 65 millones.

Algunos teorizan que la causa se debió a cambios climáticos y otros a la caída de un asteroide. La cuestión es que los mamíferos heredaron la tierra y poseían sobre el primitivo cerebro del reptil un cerebro mayor correspondiente con las dos zonas olfativas que darían luego lugar a los dos hemisferios cerebrales. Sobre esta zona fue creciendo una fina capa de materia gris, denominada neopalio (nueva capa), para coordinar los olores con los demás sentidos y elaborar un plan de acción. Al transcurrir 100 millones de años, esta zona se convirtió en la corteza cerebral humana y como un atavismo de esta época las señales olfativas son las únicas que pasan directamente a la corteza cerebral. Todas las demás pasan primero por un centro de revisión preliminar en el tálamo.

Cuando los pequeños mamíferos ascendieron a los árboles buscando protección de los depredadores del suelo y alimento fácil, pasaron a depender de los ojos para calcular los desplazamientos entre rama y rama, desarrollando además manos. Esto nuevamente empujó al crecimiento cerebral y se añadieron nuevos circuitos para realizar los cálculos necesarios. El cerebro recibe las señales del ojo en forma de señales eléctricas, las cuales pasan a la parte posterior del cráneo o corteza visual. Allí las células nerviosas conectadas entre sí en semejanza a los circuitos de un ordenador verifican las imágenes buscando interpretar sus significados y comparándolos con la memoria visual archivada en el cerebro.

De modo que el pequeño cerebro del reptil, conformado por unos cientos de millones de neuronas, fue dando paso al cerebro mayor humano integrado en capas superiores por miles de millones de neuronas, la mayoría sin uso específico, permitiendo esto el comportamiento flexible, la adaptación y el aprendizaje.

Hay un punto de contacto entre los cerebros humanos y los ordenadores, el cual es el lenguaje lógico matemático. Entre éstos los más importantes son los denominados Y y O. Si “a” y “b” son verdaderos, entonces “c” también lo es, es el razonamiento Y. Mientras el segundo u O es: si “a” es cierto o “b” es cierto, entonces “c” es cierto. Estos razonamientos pueden convertirse en circuitos mediante mecanismos denominados puertas. Tanto en el ordenador como en el cerebro, una puerta es un circuito que permite el paso de una corriente eléctrica, bajo determinadas condiciones.

Para los razonamientos lógicos ingresan dos cables a una puerta y sale uno solo. De esta forma se puede sumar 1 más 1 y obtener 2, así como multiplicar y dividir. A partir de ahí se logran programas que realizan múltiples tareas, desde cálculo a procesos administrativos, todo a partir de estos circuitos simples en forma de diodos.

En comparación, una neurona o puerta orgánica, posee 10.000 cables entrando en ella e interconectándola con las demás. Además, desde el nacimiento hay mayor cantidad de neuronas disponibles para el aprendizaje que en el cerebro de cualquier otro animal. Debido al crecimiento de la capacidad de las memorias sintéticas, ya existen programas que pueden aprender por sí mismos de la experiencia, esto representa un gran paso en la dirección correcta hacia la IA.

La otra gran diferencia entre las puertas de un ordenador y de una neurona, son las formas de abrirse y cerrarse, las sintéticas operan bajo la demanda del todo o nada, si una sola permanece cerrada se interrumpe el circuito, mientras que las neuronas funcionan bajo la premisa del “casi”, antes que los razonamientos Y y O. Pero esto les permite ganar en velocidad aunque pierdan en precisión.

Esto se debe a que si tuvieron que confirmar todas las entradas demorarían demasiado, de esta forma se toman las decisiones en el cerebro. La fibra de salida de las neuronas se llama axón, si la neurona o puerta recibe suficientes mensajes, la conexión se abre y el axón deja pasar el mensaje. El punto en el cual una fibra de entrada toma contacto con la neurona se llama sinapsis y, es similar a un circuito electrónico o transistor, dado que deja pasar el mensaje o corriente en una sola dirección. La superficie del cerebro se encuentra recubierta por una capa de 15 millones de neuronas por cm2. Los nuevos microprocesadores contienen casi tantos elementos por cm2 como el cerebro.

El cerebro posee unas 100.000 millones de neuronas y 100 billones de conexiones o circuitos, aunque en la niñez posee mil billones. Y el 70% de estos circuitos se encuentran en la corteza cerebral que es la parte más nueva del cerebro.

Salteamos un dato importante en la historia del crecimiento cerebral, cuando los primitivos mamíferos subieron a los árboles necesitaron visión estereoscópica, algo que demandó unos 20 millones de años de evolución y manos para sujetarse a las ramas. Ambas mejoras obligaron a un aumento de la masa cerebral. Y para saltar de rama en rama fueron necesarios nuevos circuitos telemétricos para calcular las distancias. También se sumó la distinción del color para buscar alimentos y distinguir depredadores.

El mono no ha cambiado demasiado desde hace 30 millones de años hasta el tiempo presente. Pero, hace unos 4 millones de años apareció en África el Australopithecus Aferensis, un hábil cazador con un cerebro de 400 gramos, fue seguido por el Africanus y el Robustus, para extinguirse hace 1 millón de años. Pero fue reemplazado por el Homo Erectus, con mayor cerebro y con habilidad para el tallado de piedras y fabricación de herramientas. Aparecieron nuevas zonas especializadas en el cerebro para permitir el lenguaje y evolucionó para esto la laringe.

El hombre de Neandertal se extinguió hace unos 35 mil años, la principal diferencia con el hombre actual es el lóbulo frontal, donde el ser humano moderno posee mayor masa cerebral. La zona corresponde con el pensamiento abstracto.

El cerebro actual posee en promedio 1.350 g, consume 25 vatios de energía y tiene un volumen de 1.300 cm3. Actualmente la tecnología de los chips nos acerca a la frontera de poder contar con un millón de puertas, en circuitos casi tan compactos como el cerebro humano. Esto permitirá emular al cerebro y contar con computadoras de similar potencia a la humana para uso doméstico. Y funcionando a 20 vatios, con capacidad para operar sobre 100.000 millones de datos.

EL CEREBRO SE ACHICÓ

Todo lo que evoluciona también puede involucionar sin el uso, dado que se atrofia. Esta ley también se aplica sobre el cerebro humano. Veamos el dato:

Durante los últimos 30 mil años el cerebro de los seres humanos modernos se ha reducido en un 10 por ciento, paso de 1.590 cm3, según restos hallados en Cro-Magnon, a un promedio de 1.359 cm3. El hallazgo se debe a un estudio realizado por el profesor David Geary, de la Universidad de Missouri. La perdida equivale a una pelota de golf.

Si bien se argumenta que el menor tamaño no se correlaciona con el coeficiente intelectual, el ejemplo sirve para imaginar lo que puede sucedernos con la IA. Si abandonamos en ella nuestro esfuerzo intelectual cotidiano, a lo largo de varias generaciones, pueden perderse varias pelotitas de golf más.

PÍLDORAS PARA LA INTELIGENCIA

c2111elpdjh2549AA552437354B7Los más recientes avances en el campo de las neurociencias consisten en la administración de fármacos para incrementar la memoria. A nivel experimental Zafaruddin Khan de la Universidad de Málaga ha logrado aumentar la segregación de la proteína RGS14 en las neuronas de la corteza visual, inoculando una solución con instrucciones genéticas utilizando de vector a un virus que se introduce en el interior de las neuronas de la corteza visual. Los ratones así tratados intensificaron sus memorias apreciablemente. La investigación estriba ahora en la factibilidad de su aplicación en seres humanos. El aumento de la memoria supone el incremento de las facultades cognitivas.

Si bien habrá que esperar todavía para la inoculación en humanos del cóctel genético para aumentar la producción de RGFS14, existen píldoras para potenciar la inteligencia que se encuentran a la venta en el mercado. Por ejemplo: la Modafinilo eficaz contra el sueño excesivo durante el día; el Donezepilo, que favorece la producción del neurotransmisor acetilcolina, que actúa para el aprendizaje, pero a largo plazo puede deteriorar las funciones mentales; el Adderall, medicamento elaborado con anfetamina y dextroanfetamina, corrige déficit de atención, pero también causa visión borrosa, paranoia y ansiedad; el Metilfenidato, potencia la agudeza y la concentración, pero sus efectos secundarios son taquicardia, depresión, erupciones cutáneas y el Ginkgo Biloba que mejora la atención y la memoria durante un breve tiempo y es contraindicado de consumir junto con antidepresivos.

Pero existen otros mecanismos para estimular la inteligencia. Por ejemplo leer libros estimula al cerebro a recrear paisajes y emociones, activándose áreas acordes a la información que está obteniéndose. Asimismo el ejercicio físico permite un aumento del rendimiento cerebral, aumenta el número de espinas neuronales en el áxon y esto promueve la formación de nuevas sinapsis. Caminar 45 minutos, 3 veces a la semana, incrementa en un 20 por ciento el almacenamiento de memorias episódicas, según Art Kramer de la Universidad de Illinois. Estos descubrimientos están relacionados con la meditación, dado que una práctica continuada también modifica al cerebro

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“Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano”.
Isaac Newton (1642-1727) Matemático y físico británico.

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